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HISTORIA DEL ARTE EN ESPAÑA 1957-1962

2. La consolidación de la renovación artística: El debate informalismo- normativismo (1957-1962) DE MARIO RODRIGUEZ RUIZ

En 1957, el aumento de la especulación económica y el proceso inflacionista se hicieron insostenibles, por lo que el general Franco se decidió a acabar definitivamente con la política autárquica. De este modo se produjo una reestructuración del Gobierno, al que se incorporarían los ministros llamados tecnócratas.

Los tres nombramientos más importantes en asuntos económicos y administrativos eran miembros del Opus Dei: Alberto Ullastres, que ocupó la cartera de Comercio, Mariano Navarro Rubio, que ocupó la de Hacienda, y Laureano López Rodó, que fue nombrado secretario general técnico de la Presidencia.

Con este nuevo Gobierno se inició una nueva etapa del franquismo, durante la cual se pusieron en marcha el Plan de Estabilización y el primer Plan de Desarrollo. Esta política tendría como consecuencia fundamental un importante desarrollo económico, favorecido por el aumento espectacular de la industria turística y la emigración masiva de trabajadores españoles hacia Europa.

A partir de este momento, el arte español de vanguardia seguirá dos líneas principales: el informalismo y la abstracción geométrica.

El mercado del arte empezará a dar síntomas de recuperación, generando la aparición de galerías comerciales, no sólo en Barcelona y en Madrid, sino también en ciudades como Valencia, Bilbao o Sevilla.

Sin embargo, seguía siendo enormemente complicado para los artistas salir adelante de manera individual, por lo que persistía el fenómeno asociativo. En este contexto aparecieron tres formaciones artísticas cuya labor investigadora e informativa fue fundamental.

Nos referimos al grupo El Paso, el Equipo 57 y el Grupo Parpalló.

Estas formaciones no se contentaron con adquirir una información adecuada acerca de lo que en otros países se estaba haciendo, sino que fueron capaces de aglutinar a una serie de artistas comprometidos en la investigación plástica, los cuales elaboraron toda una serie de propuestas, que en muchos casos alcanzaron el reconocimiento internacional.
El grupo El Paso estuvo integrado en un principio por Rafael Canogar, Luis Feito, Antonio Saura, Juana Francés, Manuel Millares, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Antonio Suárez y los escritores José Ayllón y Manuel Conde, aunque esta composición quedó reducida a Saura, Millares, Canogar, Feito y Rivera, que, junto a Manuel Viola y Martín Chirino, integrarían la formación definitiva.

El Paso fue una de las primeras formaciones artísticas españolas que obtuvieron un verdadero reconocimiento internacional, por lo que se convertirá en uno de los referentes más importantes para las generaciones de artistas que surgieron en España posteriormente.

El primer manifiesto del grupo El Paso, redactado por Ayllón y publicado en febrero en 1957, denunciaba la deficiente situación del arte español y reflejaba las propuestas plásticas del grupo, que no defendía ningún estilo o tendencia, sino que abogaba por un arte universal.

A partir de este momento, las posturas de los diferentes miembros del grupo se fueron encaminando hacia el informalismo. Así lo explica Rafael Canogar:

“Dado el momento y características españolas, el informalismo español, especialmente en Madrid, se desarrolla con unas formas de expresión muy personales. En el fondo, no se está tratando de pintar según las líneas de un estilo, es algo más fundamental, es un problema de expresión sin contención, fuerte y directa como todo lo que ha estado reprimido durante largo tiempo. “

Aparte, en la pintura de los miembros de “El Paso” hay algo característico entre ellos, la casi ausencia de color, pero cada uno teníamos un tratamiento personal de la materia y de la estructura del cuadro.”

El informalismo y sus diferentes tendencias protagonizaron el período central del arte español de posguerra, debido en gran medida a que su aparición coincidió con el inicio de la definitiva recuperación del arte español de vanguardia.
Como señala Calvo Serraller, el informalismo se convirtió en el medio de expresión más adecuado a la hora de transmitir un arte de características propiamente españolas dentro del contexto internacional:

Cerrando una época y asentando la base del inmediato futuro, cada vez más estrecha e irremisiblemente ligado a Europa, el triunfante informalismo español despejó complejos e hizo verosímil la normal incorporación de los creadores españoles a la vanguardia internacional.

Entre la gran cantidad de artistas enmarcados en el informalismo, podríamos destacar a pintores como Dubuffet, Pollock, Fautrier, Fontana, Rothko y, en nuestro país, a Antonio Saura, Antoni Tàpies, Manuel Millares, Manuel Viola, Manuel Rivera, Salvador Soria, Juan Villacasas, Rafael Canogar, Vallés, Hernández Pijuán, Feito, Lucio Muñoz, Guinovart, Tharrats, Puig, Viñas, Rafols Casamada, Valbuena, etc.

La tensión entre las tendencias narrativas que surgirán a finales de los cincuenta y la indeterminación del lenguaje informalista, que en muchas ocasiones degeneró hacia el confusionismo y la repetición, desembocó en una crisis del movimiento.

Dicha crisis afectó también a El Paso, que desapareció definitivamente como grupo a mediados de 1960. Dejaba tras de sí una larga lista de publicaciones, conferencias, exposiciones y actos culturales, muchos de ellos celebrados fuera de España.

De manera paralela al informalismo, surgió en España el arte analítico, basado en la geometría neoplasticista y constructivista, frente a la ausencia de forma.

Con esta intención apareció el Equipo 57, que tomó su nombre del año en que fue fundado, aunque sus orígenes se remontan a la creación del Grupo Espacio en 1953.

El Equipo 57 surgió con la intención de ofrecer una alternativa válida al informalismo, partiendo de la investigación de la relación entre forma y espacio:
“Un arte indeterminado e irracionalista, se pretendía oponer un arte concreto, racional, experimental. Al individualismo programático y al subjetivismo exaltado, se enfrentaba un intento de trabajo colectivo, con aspiraciones de subjetividad.”

El Equipo 57 estuvo formado inicialmente por el pintor-escultor Ángel Duarte, los pintores José Duarte y Agustín Ibarrola, y los arquitectos Juan Cuenca y Juan Serrano, los cuales se propusieron partir del método analítico-científico, siguiendo la línea de Mondrian, Malevitch, Moholy Nagy, Pevsner, etc.

Para ello plantearon una serie de cuestiones básicas, alrededor de las cuales giraría el debate de la próxima década, tales como la relación entre la sociedad y el arte, la problemática de la obra artística realizada en equipo, o su comercialización

Cabe señalar que entre 1957 y 1960, los grupos próximos al arte analítico formaron una especie de asociación con el nombre de Arte Normativo. Dicha asociación estuvo integrada por el Grupo Parpalló, el Equipo 57, el Equipo Córdoba, Manuel Calvo y José María de Labra, convirtiéndose en los teóricos del grupo José Mª Moreno Galván, Antonio G. Pericás y Vicente Aguilera.

Cerni que definió la finalidad del mismo como sigue:

“El normativismo español se presentaba como alternativa de los trasfondos subjetivistas e irracionales presentes en la indeterminación informal […]. Mientras la forma y la materia aparecían dominadas por una poética que mitificaba la arbitrariedad, la norma representaba un intento configurador, la posibilidad de una metodología, la búsqueda de análisis lógicos.”

Al contrario que Arte Normativo y el Equipo 57, el Grupo Parpalló no surgió con una propuesta artística definida, sino con la intención de establecer la vinculación definitiva con las corrientes artísticas internacionales contemporáneas.

Su fundación fue llevada a cabo el 23 de octubre de 1956 por un grupo de artistas e intelectuales en el Instituto Iberoamericano de Valencia. Entre ellos se encontraban Manolo Gil, Vicente Aguilera Cerni, Juan Genovés, Agustín Albalat, Castellano, Pastor Pla, Salvador Soria, Joaquín Michavila, Ribera Berenguer y Martínez Peris.

La historia del Grupo Parpalló comprende dos etapas: La primera se extiende hasta junio de 1958 y en ella fueron realizadas cinco exposiciones: en el Ateneo Mercantil de Valencia (diciembre de 1956), el Instituto Francés de Barcelona (mayo de 1957), el Palacio de la Generalidad de Valencia (junio de 1957), el Ateneo de Madrid (enero de 1958) y el Centro de Estudios Norteamericanos de Valencia (junio de 1958).

La extensa nómina de artistas que integraron el grupo Parpalló estuvo formada por Vicente Aguilera Cerni, Agustín Albalat, Nassio Bayarri, José Marcelo Benedito, Vicente Castellano, José Esteve Edo, Amadeo Gabino, Juan Genovés, Jacinta Gil, Manuel Gil, Víctor Manuel Gimeno, Teresa Marco, Joaquín Michavila, Salvador Montesa, Vicente Pastor Pla, Ramón Pérez Esteve, Luis Prades Perona, Juan de Ribera Berenguer, Adrián Sancho, Roberto Soler Boix, Salvador Soria, José Luis Aguirre, el alicantino Francisco Pérez Pizarro e Isidoro Balaguer, cuyo testimonio nos ayuda a valorar con bastante exactitud el estado en el que se encontraba el arte valenciano durante esta época:

“En realidad sabíamos muy pocas cosas sobre nuestra profesión en la Valencia de los primeros años cincuenta, pero éramos bastante conscientes de nuestra ignorancia y de las pocas posibilidades de que la cosa cambiara. Se imponía la necesidad de buscar un horizonte más propicio. O simplemente se imponía la necesidad de huir.”

Quizá convenga recordar un poco aquel ambiente. La mayoría de los pintores más importantes de la época eran unos desconocidos en nuestros medios artísticos.

Para los profesores de la Escuela de San Carlos, los componentes de la vanguardia artística que habían llegado a sus oídos se dividían en dos categorías: unos estaban chiflados y otros eran unos sinvergüenzas, empezando por Picasso. Creo que la única excepción, en la escuela, era D. Alfonso Roig, profesor de arte litúrgico

Llegados a este punto, debemos señalar que varios de los componentes del Grupo Parpalló habían formado parte de las dos agrupaciones más importantes surgidas en la Valencia de los años cuarenta.

Nos referimos al Grupo Z, al que habían pertenecido Marcelo Benedito, Jacinta Gil, Manuel Gil y Víctor Manuel Gimeno, y el Grupo de los Siete, del que habían formado parte Vicente Castellano, Juan Genovés, Joaquín Michavila y el alicantino Eusebio Sempere, que se incorporaría al Grupo Parpalló durante la segunda etapa del mismo.

Tanto el Grupo Z como el Grupo de los Siete habían surgido en una época todavía más complicada, si cabe, donde la influencia de Sorolla dominaba gran parte de la esfera artística valenciana y la falta de referencias directas para los jóvenes artistas imposibilitaba el desarrollo de un arte relacionado con el arte de vanguardia que se estaba desarrollando fuera de España:

“Los jóvenes artistas valencianos se sentían cada vez más insatisfechos en un ambiente donde la imposición del arte académico era casi insalvable y la promoción extraoficial era inexistente”.

En las exposiciones del Grupo Z participaron Jacinta Gil, Manuel Gil, José Marcelo Benedito, Víctor Manuel Gimeno, José Vento, Xavier Oriach, Custodio Marco, Manuel Benet, Eduardo Sales, Adolfo Martínez, Carmelo Castellano, Federico Montañana, Mª del Carmen Pérez, Begoña Villate y Ricardo Zamorano. Todos ellos eran alumnos de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos o acababan de titularse.

La disolución del Grupo Z se produjo en enero de 1950, coincidiendo con la aparición del Grupo de los Siete, que había tenido lugar en diciembre de 1949, sin que existiese relación entre ellos.

El conjunto inicial de artistas que integraron el Grupo de los Siete estuvo compuesto por el crítico de arte José Gassent y los pintores Vicente Castellano, Vicente Fillol, Roig, Juan Genovés, Vicente Gómez García, Juan Bautista Llorens Riera, José Masiá Selles, cuando todavía eran alumnos de la Escuela de Bellas artes de San Carlos. Más tarde se incorporaron al grupo Ricardo Hueso, Joaquín Michavila, que sustituyó a José Masiá; Ángeles Ballester, que ocupó el lugar de Vicente Fillol en 1953, y Eusebio Sempere, que sustituyó a Juan Genovés en 1954

El grupo de los Siete se propuso conseguir una mayor implicación social que el Grupo Z. Organizó un considerable número de exposiciones, algunas de ellas con artistas invitados.
Es el caso de la Muestra de Arte Abstracto Zaragozano, celebrada en Valencia en 1952, en la cual participaron los miembros del Grupo Pórtico Fermín Aguayo y Santiago Lagunas, entre otros.
En cuatro años, y con más voluntad que medios, coordinó cerca de una veintena de actividades, exposiciones e incluso visitas de escolares a museos

La última exposición del Grupo de los Siete tuvo lugar en la Sala Braulio, de Valencia, del 3 al 15 de mayo, y en ella participaron Ángeles Ballester, Vicente Castellano, Vicente Gómez, Ricardo Hueso, Llorens Riera, Joaquín Michavila y Eusebio Sempere.

Volviendo al Grupo Parpalló, hemos de señalar que completó su programa de actividad informativa con la publicación de Arte Vivo, una de las primeras revistas valencianas sobre arte contemporáneo, de la cual fueron publicados cuatro números durante la primera etapa del grupo

Tras un período de crisis causado por la dificultad de consensuar las opiniones de un grupo tan extenso, un pequeño sector del Grupo Parpalló, formado por Aguilera Cerni, Alfaro, Monjalés y Martínez Peris, decidieron reformar el colectivo, convirtiéndolo en un grupo compacto con implicaciones estéticas definidas:

El definitivo Grupo Parpalló (1959-1961) fue un grupo independiente más compacto y coherente, decididamente abstracto y con una radical vocación experimental, que apuesta por el llamado arte normativo, concebido por Aguilera Cerni, basado en el desarrollo de la tradición abierta por el neoplasticismo, el constructivismo, la Bauhaus y el arte concreto y concretado en la práctica de tres opciones: el arte neoconcreto de Alfaro, Sempere y Labra, el funcionalismo arquitectónico de Martínez Peris y Estellés, junto con el solvente pero contradictorio informalismo de Monjalés y Balaguer.

En enero de 1959 la revista arte Vivo volverá a ser editada. Aparecerán en esta etapa cuatro nuevos números, donde colaborarán prestigiosos nombres de la cultura nacional e internacional, tales como Arp, Millares, Cirlot, Henry Moore, Vicent Andrés Estellés, Kahnweiller, Faraldo, Rodríguez Aguilera,
Bachelard, etc.

El Grupo Parpalló quedaría definitivamente constituido por los críticos Aguilera Cerni y Giménez Pericás, los artistas plásticos Alfaro, Sempere, Labra, Monjalés y Balaguer, los arquitectos Estellés y Navarro, y el decorador Martínez Peris.

Durante esta segunda etapa (1959-1961) el Grupo Parpalló realizó cinco exposiciones: en la Sala Gaspart, de Barcelona (octubre de 1959), en el Club Urbis, de Madrid (febrero de 1960) y en la Sala Mateu, de Valencia (febrero de 1961). Además, organizó la I Exposición conjunta de Arte Normativo Español, la cual fue exhibida en el Ateneo Mercantil de Valencia en marzo de 1960. En ella participaron, junto al Grupo Parpalló, el Equipo 57, el Equipo Córdoba, Manuel Calvo y José María de Labra

Poco antes de su disolución definitiva, la cual tuvo lugar en 1961, El Grupo Parpalló preparó una exposición en la que iban a participar Alfaro, Balaguer, Monjalés y Labra, aunque dicha exposición no sería celebrada hasta 1965, en la Oficina de Exposiciones Artísticas de Poznan (Polonia).

Un año antes de la formación del Grupo Parpalló había aparecido en Valencia el Movimiento Artístico del Mediterráneo.

Al igual que el Grupo Parpalló, el MAM no surgió con una propuesta estética definida, sino con la intención de reaccionar contra la apatía cultural que se vivía en Valencia desde el final de la Guerra Civil:
El MAM No creó ni difundió una corriente específica, no era esta su intención.

Sus principales aportaciones hay que entenderlas en razón de su esfuerzo por abrir nuevas vías de difusión para el arte joven, de su clarividencia al crear un nuevo canal de información relativo al arte contemporáneo y de su talante formativo, al establecer las condiciones que permitieron una oportuna confrontación entre artistas valencianos y artistas foráneos.

El MAM apareció de la mano de Juan Portolés, periodista y crítico de arte,60 junto al que trabajaron José García Borillo, Rubén Vela, Joaquín Michavila y Luis Prades Perona, entre otros, con el fin de coordinar los esfuerzos encaminados a facilitar el desarrollo del arte valenciano.

El MAM fue un movimiento de gran vitalidad, que llevó a cabo la realización de numerosas exposiciones individuales y colectivas, ciclos de conferencias y varias publicaciones sobre arte contemporáneo.

Para ello contó con la colaboración de numerosos colectivos surgidos en el Mediterráneo español.

Tal es el caso de los grupos Parpalló y Rotgle Obert, de Valencia; Asociación de Artistas Actuales de Barcelona y Equipo Forma, de Barcelona; Indaliano, de Almería, Picasso, de Málaga; Tago e Ibiza , de las Islas Baleares, etc.

Su principal medio de difusión fue la revista titulada Orientación Mediterránea, distribuida en Cataluña, Baleares y Valencia; pero también llevó a cabo a partir de 1960 la edición de los Cuadernos del Movimiento Artístico del Mediterráneo, de los cuales fueron editados cinco números. Estos estuvieron dirigidos por Rubén Vela, y contaron con la aportación de Eduardo Cirlot, Casanova, Cirici Pellicer, Alberto del Castillo, Joan Fuster, Ramón Faraldo, Michavila, Portolés y Guillermo de Castro.

Las primeras exposiciones del MAM, un tanto improvisadas, fueron llevadas a cabo en las Islas Baleares, cuando Juan Portolés residía en Ibiza. Tras establecerse en Valencia, organizó en 1956 la muestra titulada II Exposición de Pintores del Mediterráneo, que fue instalada en la sala Muñoz.

En ella participaron los pintores alicantinos Ramón Castañer y Francisco Peiró, junto a los valencianos Monjalés, Julia Mir y Luis Arcas.

Tras esta primera muestra organizada por Portolés en Valencia, fue llevada a cabo en marzo de 1957 la exposición titulada Arte en los Jardines de la Generalidad, que agrupó a pintores, escultores y ceramistas valencianos.

En el verano de este mismo año, el MAM organizó el primer ciclo de exposiciones, con el título genérico de Arte Vivo, durante el cual se llevaron a cabo muestras de carácter artístico en Sagunto, Sueca y Utiel.

El primer ciclo de verdadera envergadura organizado por el MAM, fue titulado Arte Actual del Mediterráneo. Dicho ciclo, iniciado en marzo de 1958, se trataba en realidad de una sola muestra itinerante que, con algunas pequeñas modificaciones en el total de obras y artistas participantes, recorrió

Esto demuestra la relación que existía entre el Movimiento Artístico del Mediterráneo y el Grupo Parpalló, que con el título de Arte Vivo publicó su revista cultural.

De hecho, en diciembre de este mismo año, Aguilera Cerni invitará a Juan Portolés a formar parte del Grupo Parpalló, mientras que cuatro de los miembros de este grupo (Michavila, Monjalés, Luis Prades y Salvador Soria) participarán en la organización de los ciclos de exposiciones realizados por el ciudades como Valencia, Lérida, Alicante, Santander, Málaga, Castellón y Tortosa.

Coincidiendo con la exposición de Tortosa fue inaugurada en septiembre de 1958 la I Reunión de Artistas y Escritores del Mediterráneo. En ella participaron escritores y artistas de Barcelona y Valencia, los cuales acordaron organizar dos ciclos de exposiciones.

El primero de ellos, titulado Valores Plásticos Actuales y orientado a la presentación de muestras individuales o de grupos reducidos de artistas mediterráneos, fue iniciado en octubre de 1958, y entre los artistas que participaron en él podríamos señalar a Vicente Castellano, Salvador Soria, Joaquín Michavila o Ibáñez Neach

También se acordó en la I Reunión de Artistas y Escritores del Mediterráneo la organización de un nuevo ciclo de exposiciones sobre arte actual, que comenzaría con una muestra preparatoria para la III Bienal de Alejandría. Dicha muestra quedaría instalada en el Ateneo Mercantil y en el Salón Dorado de la Diputación Provincial de Valencia, y sería inaugurada el 16 de marzo de 1959.

Durante esta segunda fase también se realizaron exposiciones en Lérida, Zaragoza, Málaga y Castellón, donde el 28 de noviembre se inauguró el II Ciclo Internacional de Arte del Mediterráneo, durante el cual se llevaron a cabo exposiciones, proyecciones, conferencias y coloquios.

El II Ciclo Internacional de Arte del Mediterráneo estuvo organizado por Joaquín Michavila, Juan Portolés, Eduardo, Wenley Palacios y Luis Prades Perona, en colaboración con formaciones artísticas como Número, de Florencia; Tago, de Mallorca o Tormes, de Salamanca, y en él participaron Camilo José Cela, Alexandre, Cirici Pellicer, Anthony Carrigan y Manuel Riera, entre otros.

Durante su último período (1960-1961), la actividad del MAM se centró en realizar exposiciones en diferentes ciudades del extranjero, como Florencia, Buenos Aires, Lausanne, Taipeh, etc.

Quedaba atrás una labor artística, que había contribuido de manera decisiva, junto al Grupo Parpalló, a normalizar el arte valenciano:

En sus apenas cinco años de duración el MAM supo coordinar la labor creativa de un conjunto amplio de artistas y grupos hasta crear una sólida infraestructura de exposiciones que permitiese la difusión de sus obras.

Fue, sin duda, un fermento de modernidad en un ambiente anclado en el pasado estético, abriendo los horizontes del mundo valenciano a las influencias de toda una serie de movimientos renovadores europeos y en especial a las corrientes abstractas.

Junto con el grupo Parpalló constituye el acontecimiento artístico valenciano más destacable de los años cincuenta

 

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