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PINTURA ALICANTINA 1963-1971

4. Análisis del panorama pictórico alicantino 1963-1971

1963

El 6 de octubre de 1963 tuvo lugar la aparición del primer número del diario La Verdad en su edición para la ciudad de Alicante y su provincia. De esta manera, la actividad artística alicantina contaba con un nuevo medio de difusión, cuya labor se sumaba a la que hasta el momento habían venido desarrollando la revista Idealidad y el diario Información. En la primera página del citado número de La Verdad fue publicado un artículo, del cual reproducimos aquí el siguiente fragmento:
Hoy comenzamos la publicación de los números extraordinarios en huecograbado que saldrán con carácter fijo todos los domingos, sin gravar el precio del ejemplar. Y al mismo tiempo comenzamos una edición especial del periódico para la ciudad de Alicante, corazón, con Murcia, de la región del Sureste, a la que, desde hace tiempo, venimos sirviendo con ilusión. Así, LA VERDAD editará todos los días cuatro ediciones: para Cartagena y su comarca, para Alicante y su provincia, para la de Murcia y para la capital. Cada una de estas ediciones llevará dos, tres y hasta cuatro edicionesdiferentes.

El hecho artístico más destacable de este año fue la celebración del I Salón Nacional de Pintura, organizado por la Caja de Ahorros del Sureste de España. El jurado del Salón, integrado por Manuel Sánchez Camargo, Vicente Aguilera Cerni, Cesáreo Rodríguez Aguilera y Benjamín Palencia, concedió la Medalla de Oro a Juan Brotat; la de Primera Medalla de Plata, a José Lapayese, y la Segunda Medalla de Plata, a Juan Barjola.

El I Salón Nacional de Pintura venía a acabar con el vacío que había provocado la desaparición del Concurso Nacional de Pintura organizado por la Diputación Provincial, lo que Ernesto Contreras celebraba en el texto que a continuación reproducimos:
“La ocasión se ha hecho esperar largamente. Queda por medio un prolongado divorcio entre el público alicantino y la pintura española actual, cuyos primero síntomas hay que buscarlos en la decadencia progresiva de las últimas exposiciones presentadas en el Palacio Provincial. Los resultados de tal divorcio han sido –eran– peligrosos: la pérdida de una perspectiva real de la pintura española, precisamente en una época de angustiosa búsqueda, de descubrimientos o simples replanteamientos o postulados estéticos, cuando la dialéctica artística se desarrollaba –nosotros de espaldas– con aguda urgencia […]. El tono general de la muestra es francamente bueno, superior a cualquier otra muestra colectiva precedente y hasta cierto punto desproporcionado a la intención de los organizadores, que habían actuado, es indudable, con las lógicas
precauciones y reservas que un primer intento suponen”.
El Salón Nacional de Pintura se celebraría anualmente, alternando su sede entre Alicante y Murcia. Además de ofrecer la posibilidad de ver reunidas en una misma exposición las firmas de artistas de categoría nacional, el Salón se convertiría, desde su primera edición, en uno de los focos más importantes del debate que sobre la renovación del arte empezaba a cobrar fuerza en la provincia. Prueba de ello es que en esta primera edición ya aparecieron manifestaciones en contra de la decisión del jurado. Así, el pintor Rafael Fernández publicó el día 8 de febrero un artículo donde mantenía que las firmas seleccionadas por el jurado, constituido por Manuel Sánchez Camargo, Vicente Aguilera Cerni, Cesáreo Rodríguez Aguilera y Benjamín Palencia, no
constituían sino “una mínima parte de la actual pintura española. En el citado artículo, Fernández cuestionaba el papel desempeñado por los jurados de los certámenes de pintura, basándose en lo que consideraba tres principios básicos:
a) El mero hecho de escribir de arte o ser crítico no es una garantía.
b) El profesional de la materia que se ha de juzgar, reúne el inconveniente, que inconscientemente el artista se inclina por aquello que responde a su estética personal.
c) La influencia sobre todos los miembros del jurado, de los nombres de los concursantes, y por ello de las presiones.
Para acabar con estos inconvenientes, Fernández proponía el anonimato, tanto de los artistas como del jurado: “¿Por qué en los certámenes de pintura, no se presentan las obras con lema y plica cerrada? […] ¿Por qué el nombramiento del jurado de admisión y calificación no se hace en secreto horas antes del fallo, a fin de evitarles presiones de los artistas amigos? Y finalizaba su artículo del siguiente modo: “Es hora de hablar, de decir la verdad, de no dejar al espectador envuelto en dudas diciéndole: ‘No puede comprender el valor estético, ético e inclusive material de estas obras, porque su alma, su espíritu, no está a la altura de ellas’.”
La respuesta de Ernesto Contreras, al que Fernández aludía de manera indirecta en su artículo por ejercer la crítica artística y por haber formado parte de numerosos jurados, no se hizo esperar. Dos días más tarde publicaba un nuevo comentario sobre el I Salón Nacional de Pintura, del cual hemos extraído el siguiente fragmento:
“Lo que don Rafael Fernández propone en su artículo va mucho más allá del simple considerar la idoneidad de un jurado. Según él no deben constituirlo ni críticos ni artistas, ya que le resultan sospechosos, digamos de subjetividad. Los miembros ideales de “su” jurado ideal –que deben ser pescados al vuelo, y por sorpresa, horas antes de emitir el fallo– habría que buscarlos en otros campos de la actividad humana. ¿Podrían ser por ejemplo, poetas? Con excepción, naturalmente, de Pepe Hierro, Ángel Crespo y algún
otro, que se han “contaminado” ejerciendo la función crítica en el arte”.

Tras analizar las declaraciones de Ernesto Contreras y Rafael Fernández, que en 1965 coincidirían en el jurado de la Exposición de finalistas de las Escuelas de Bellas Artes de Valencia, Sevilla, Barcelona y Madrid, celebrada en la CAPA,  podemos afirmar que el Salón Nacional de Pintura nació bajo el signo de la polémica, lo que, por otra parte, beneficiaría muy positivamente al panorama artístico alicantino, revitalizándolo y convirtiéndolo en 1965 en el centro nacional del debate surgido en torno a la corriente artística conocida
como Crónica de la Realidad.

También debemos destacar la exposición titulada Pintores Extranjeros en España, donde fue expuesto un conjunto de obras abstractas realizadas por artistas extranjeros residentes en nuestro país. Debemos tener en cuenta que el público alicantino había tenido muy pocas ocasiones para conocer el arte abstracto. En este sentido, únicamente podemos hacer referencia a la muestra de Zacarías González, realizada este mismo año; la del Grupo Sílex, en 1956; la Exposición de Artistas Actuales del Mediterráneo, en 1958; las dos de Francisco Pérez Pizarro, en 1960, y la exposición de reproducciones titulada Del Impresionismo al Arte Abstracto, en 1955. Dada esta situación, consideramos que la exposición ofreció una información muy útil para conocer la evolución que el arte contemporáneo había experimentado hasta entonces. Así lo señaló Ernesto Contreras en un artículo publicado el 13 de octubre en el diario Información, donde también se refirió a lo paradójica que resultaba la celebración de esta exposición cuando las grandes muestras internacionales de arte habían registrado la decadencia de las fórmulas no figurativas:
“La reciente exposición […] ha tenido la virtud, aparte de su contenido estrictamente informativo, de replantear una serie de consideraciones en torno a la problemática del arte y, más concretamente, en torno a la vigencia de unos postulados estéticos que, habiendo revolucionado en su momento el universo pictórico, ha sido bautizado convencionalmente con el nombre de “arte abstracto” […]. Se ha querido ver en él la puerta abierta al porvenir de toda la tradición artística de occidente, de la misma manera y con el mismo calor con que ha sido rechazado bajo la acusación de no constituir una verdadera manifestación artística […]. Después de una magnífica floración en la que España ha podido aportar el nombre de un Tapies a la constelación formada por Pollock, Tobey, Hartung, De Kooning, Dubuffet, Vedova, Fautrier, etc., las grandes asambleas pictóricas internacionales han registrado, con alegría de unos y estupor de otros, las señales inequívocas de la decadencia de unas fórmulas expresivas. El esfuerzo realizado por estos hombres queda por tanto insuperado. Sus epígonos empiezan a sufrir el resultado de un desinterés cada vez más definitivo […]. Desde este punto de vista, resulta un tanto paradójico que haya sido, la que ahora comentamos, la primera exposición exclusivamente no figurativa –excepción hecha de las dos muestras individuales de nuestro Pérez Pizarro, que posee por otra parte uno de los más personales y válidos lenguajes que ha ensayado nuestro país– que se ha realizado en Alicante.”
El planteamiento seguido por el Ministerio de Información y Turismo a la hora de organizar la exposición queda claramente definido en el texto publicado con motivo de su celebración por Carlos Antonio Areán, entonces Jefe de la Sección de Artes Plásticas de la Dirección General de Información:
A lo largo de los cinco primeros decenios del siglo, España, a causa del escaso vigor de sus diversas escuelas locales, fue un país exportador de artistas […].

A partir de 1950, el flujo y reflujo de artistas desde España hacia el exterior y viceversa, varió radicalmente de signo. Los triunfos del arte español en las bienales más destacadas, los contratos con los más responsables marchantes extranjeros, la plenitud de las dos grandes escuelas de España, todo hizo disminuir la emigración, favoreciendo, simultáneamente, el establecimiento en España de multitud de artistas llegados a nuestro solar nacional, desde los más apartados rincones del mundo.

Además de las dos exposiciones comentadas, este año la prensa alicantina reseñó siete exposiciones de carácter colectivo, una menos que el año anterior: la de bocetos presentados al Concurso de Carteles de Semana Santa, en el Ayuntamiento; el VI Certamen Juvenil de Arte, la titulada Paisajes Azorinianos, las presentadas por los alumnos de las Escuelas Superiores de Bellas Artes de Valencia, Sevilla y Barcelona, en la CAPA, y la de reproducciones de acuarelas, presentada en la CASE.

En cuanto a las exposiciones individuales, según los datos obtenidos se celebraron en 1963 un total de veintitrés, dieciséis más que el año anterior. De ellas, siete fueron exhibidas en la CAPA: las de Benjamín Palencia, Arturo Peyrot, Xavier Soler,Torres Brú, Antonio Cernuda Juan, González Marcos y Juan Bautista Porcar; quince, en la CASE: las de Francisco Mateos, Manuel Mingorance Acién, Zacarías González, Ricardo Macarrón, Manuel González Santana, Santiago Surós, Álvaro Delgado, Luis Prades Perona, José Beulas, Juan Antonio Guijarro, Manuel Baeza, Luis Arcas, Ignacio Mundó, José Pérez Gil y Molina Sánchez, y una, en el Casino: la de Néstor Rufino.

Tras analizar los artículos recabados, hemos podido comprobar que la temática general de las exposiciones individuales ofreció pocas variaciones con respecto a los años anteriores. En todo caso podríamos señalar la colección de pinturas abstractas presentada por Zacarías González y las obras inspiradas en las pinturas rupestres, de Porcar. En el resto de las exposiciones individuales predominaron los paisajes, los bodegones, las marinas, etc.

En lo referente a las técnicas artísticas presentadas, tampoco ofrecieron novedades importantes: el óleo seguía siendo la más utilizada. Sin embargo, el público alicantino pudo contemplar también una extensa colección de dibujos de Benjamín Palencia, y varios grabados presentados por Luis Arcas y Manuel Baeza.

Para finalizar, enunciaremos los premios y distinciones conseguidos este año por los artistas alicantinos, fuera de la provincia. En primer lugar debemos destacar la beca de la Fundación Ford concedida a Eusebio Sempere para permanecer seis meses en los Estados Unidos, invitado por el Instituto Internacional de Educación de dicho país, el Primer Premio conseguido por Ramón Castañer en el IX Salón de Otoño del Ateneo Mercantil de Valencia, y la participación de José Vila Fuentes y José Gallar Cutillas en la XXI Exposición Nacional de Arte organizada por la O.S. de Educación y Descanso. También merecen ser destacadas las exposiciones de Manuel Baeza en la Dirección general de Bellas Artes y en la Escuela de Arte de San Eloy (Salamanca).

1964

Según los artículos publicados en la prensa alicantina, en 1964 se celebraron en la ciudad veintiséis exposiciones de pintura, seis menos que el año anterior. La caja de Ahorros del Sureste y la Caja de Ahorros Provincial seguían acumulando la mayor parte de la actividad expositiva, ya que de las veintiséis exposiciones citadas, ocho tuvieron lugar en la CAPA y trece en la CASE.

De las once muestras de carácter colectivo reseñadas en la prensa este año, apenas encontramos aspectos remarcables. En todo caso, podríamos destacar la muestra titulada Pintura de ayer y de hoy, que ofreció la posibilidad de contemplar un conjunto de obras realizadas por pintores alicantinos. Sin embargo, la ciudad seguía sin contar con un certamen anual que permitiese seguir el pulso de la pintura en la provincia.

En cuanto a las exposiciones organizadas por la CAPA, la muestra titulada Jóvenes Pintores de la Escuela de San Fernando, celebrada en enero, puso fin al ciclo de exposiciones de Escuelas Superiores de Bellas Artes iniciado el año anterior. El tercero de estos ciclos daría comienzo en noviembre, y en él presentarían sus obras, entre otros, Eduardo Arranz Bravo, el futuro componente del Grup d´Elx Antoni Coll, y tres artistas cuyo papel a la hora de introducir el pop art en Valencia sería fundamental: Rafael Armengol, Manuel Boix, y Artur Heras.

La actividad de las instituciones oficiales quedó reducida a las exposiciones organizadas en el Ayuntamiento con los bocetos presentados a los concursos de carteles de Hogueras de San Juan, Semana Santa y Primavera en Invierno; a la exposición de dibujos y pinturas realizadas por los reclusos del Reformatorio de Adultos e instaladas en el mismo, y al VIII Certamen Juvenil de Arte, organizado por la Delegación Provincial de Juventudes e instalado en la CAPA.
En cuanto a las exposiciones individuales, de las cuales tuvieron lugar este año un total de quince, tres fueron exhibidas en la CAPA (las de Vázquez Díaz, Antonio Bautista Balastegui y Luis Vidal), mientras la CASE albergó un total de doce: las de Benjamín Palencia, Manuel Manzanaro, Antonio A. Quesada Ruiz, Pedro de Valencia, Enrique Lledó, María Antonia Dans, Alfredo Vila Monasterio, Jorge Piñeros, Genaro Lahuerta, García Fernando, Sixto Marco y Ramón Castañer.

La prensa alicantina seguía destacando los éxitos obtenidos por Eusebio Sempere fuera de nuestro país. Así, en el artículo publicado con motivo de su exposición en la Berta Schaefer Gallery, de Nueva York, podemos leer lo siguiente: “La presencia de Eusebio Sempere en Nueva York ha sido, pues, triunfal. Así cubre un nuevo y brillante jalón en su tarea artística quien ha dado tan excelentes muestras de su capacidad creadora.

A su regreso a España el pintor de Onil, que también expondría este año en el Pabellón Español de la Feria de Nueva York, en el Museo de Arte Moderno de Atlanta y en Nueva Orleans, opinaba lo siguiente sobre la pintura de los jóvenes artistas norteamericanos:
“Cultivan la tendencia que han puesto a la moda, llamada “Pop-art” y que yo admiro por su sinceridad, originalidad y como testimonio de nuestra época. Emplean para la confección de sus cuadros objetos, materias de uso diario, como neveras o sillas, camisas o grandes interruptores eléctricos (de ahí el nombre de arte popular). El resultante es la crítica de la sociedad moderna y sobre todo de la publicidad y la monotonía de la industrialización. Entre los nombres más importantes están Rauschenberg (gran premio de la última Bienal de Venecia), Segal y Oldenburg.
También debemos destacar en este sentido la participación de Juana Francés en la XXXII Bienal de Venecia, el Premio de Pintura de la Fundación March y la Primera Medalla de Plata del II Salón Nacional de Pintura de la CASE (celebrado en Murcia), obtenidos por Manuel Baeza, y el Premio del Ayuntamiento de Alicante conseguido por José Pérez Gil en la Exposición Nacional de Bellas Artes.”

1965

En 1965, el panorama artístico alicantino estuvo marcado por la polémica que suscitó el fallo del jurado del III Salón de Pintura, organizado por la CASE. Dicho jurado, integrado por Vicente Aguilera Cerni, Cesáreo Rodríguez Aguilera y Manuel Sánchez Camargo, concedió la Medalla de Oro ex-aequo a Rafael Solbes, por su obra titulada Fábricas y a Manuel Valdés, por su obra titulada Tríptico; la Primera Medalla de Plata, a Carlos Mensa, por su obra titulada Turismo, y la Segunda Medalla de Plata, a Eduardo Sanz, por su obra titulada Participación.

Solbes y Valdés ya habían expuesto como Equipo Crónica (junto a Joan Antoni Toledo) en dos ocasiones; pero en el III Salón Nacional de Pintura no pudieron hacerlo porque las bases del concurso no contemplaban la participación de colectivos artísticos.

Tanto el Equipo Crónica como Carlos Mensa habían sido incluidos por Aguilera Cerni en la corriente bautizada como Crónica de la Realidad, la cual había surgido con la intención de agrupar a los distintos artistas que en los años sesenta desarrollaron el realismo crítico, haciendo frente a la necesidad de crear un realismo actual, acorde con lo que en esos momentos se estaba haciendo fuera de España.

Así, pues, podemos afirmar que el III Salón Nacional de Pintura de Alicante tuvo una indudable importancia a la hora de proyectar de manera oficial a los artistas de Crónica de la Realidad. Aunque esta proyección no vino de la mano de reconocimientos y elogios, sino de una enconada polémica en la que se vio envuelta la ciudad durante varios días.

Así describía Fernando Gil el ambiente en el que surgieron las primeras reacciones ante la decisión del jurado en un artículo publicado en Información el 5 de febrero:

El asunto empezó con champaña y concluyó en un berrinche casi colectivo.
Cincuenta personas invitadas, unas botellas de vino espumoso y dos horas de interminable espera para que el jurado facilitara su resolución y la hiciera pública. Lo que había empezado con muy buen humor a las 11 de la noche, concluía a las 2 de la madrugada en un ambiente de desagrado porque buena parte de los asistentes –y nos quedamos cortos– mostró su disconformidad al conocer el fallo que, dicen, es un fallo de otros.
Todo ha coincidido en Alicante: un salón de pintura de breve historial, un grupo de pintores y de obras extremadamente vanguardistas, y un jurado contemporizador o quizá muy propicio para alimentar estos modernos fervores.
El mismo artículo recogía las declaraciones de varios asistentes a la lectura del Acta del Jurado, como es el caso de Rafael Fernández:
He visto muchas colectivas de tipo nacional como ésta, pero ninguna tan “sensacional”. Sobre todo la sección del “pop art” (arte popular o nueva realidad).
Si tras estas obras hay 5.000 años de civilización, tendremos que reconocer que es poco el avance logrado.

También opinó en esta misma línea el pintor José Pérez Gil:
El jurado calificador pidió a la junta organizadora si podía dividir el premio y la medalla, y la junta organizadora dijo que sí. Y el jurado repartió el primer premio entre dos cuadros igual de siniestros, del llamado neorrealismo…, que me recuerdan aquellos carteles que en nuestra guerra nos incitaban a matarnos entre hermanos con frases como “Tú qué haces por el triunfo”, “Tú eres un camuflado”, “El frente te espera”, en fin, una serie de delicias que ahora han ido a revertir en las bellas artes. Estos también tienen frases, pero más sutiles y benévolas, solamente para “los entendidos”.
Incluso el director de la CASE, Antonio Ramos Carratalá, censuró la decisión del jurado:
El fallo del jurado, cuyas deliberaciones presentó el señor Boix Marín, como presidente de honor, pero sin votar, me decepcionó profundamente por dos razones: una, que no cabía esperarlo de un jurado que lo integraban personas de indiscutible valía por su solvencia intelectual en todos los órdenes y muy destacadamente en el artístico y pictórico; la otra, por las obras premiadas argüía que los primeros galardones premiaban una inquietud, un ambiente, en el campo de lo social; pero aun admitiendo ello, las obras, a mi criterio, no merecían ser premiadas.

Únicamente se incluía en este artículo una reacción positiva: la del ingeniero agrónomo Luis Torrás Uriarte:
Cuando Brotat, en edición anterior, consiguió la medalla de oro, quedé desilusionado, francamente. En el salón actual, fuera de concurso, cuelga dos lienzos, que siendo como aquel premiado, encuentro deliciosos. Brotat apenas ha cambiado. Quien ha cambiado he sido yo, indudablemente, precisamente gracias a estas exposiciones, tal vez atrevidas, pero donde tanto podemos aprender y avanzar.

Pero la polémica no finalizaba con este artículo. Al día siguiente, el Dr. Juan Cantó Rubio publicaba un artículo sobre el estado actual de la pintura española, donde declaraba lo siguiente:

El amontonamiento ilógico suplanta al sentido de la estética. El sentido del genuino riesgo es trastocado por la falsa seguridad. Es la carencia del sano interés por la ventura, una de las lacras más acusadas de cierto tipo de pintura moderna. Fuera del autor, raros privilegiados llegan a entender lo que intenta significar el cuadro. Así no se corre el peligro de someterse a la crítica constructiva y positiva, tan beneficiosa para todos.
Y en la misma página, un artículo firmado “Juan Calero Jordá, abogado”
decía lo siguiente:
No puedo compartir el criterio de los señores Sánchez Camargo, Rodríguez Aguilera y Aguilera Cerni, al fundamentar su fallo en el caso de los que han obtenido el primer premio, al decir que se valora el retorno a la objetividad y el contacto con los temas vivos de la existencia actual, porque, sobre todo, el cuadro “Fábricas” al que yo llamaría mejor la “Rebelión de los herreros”, muestra precisamente, a mi juicio, una falta de objetividad plasmando un gesto de masas muy distante al tema vivo de la existencia actual, al menos en España.
También se hizo eco del tema la prensa barcelonesa, en concreto el diario

Destino, que publicó el siguiente artículo de José Vicente Mateo:
Ningún indicio de que el III Salón iba a producir la sensacional conmoción de que en estos momentos Alicante todavía no se ha recuperado. Porque el Salón alicantino ha suscitado iras, polémicas, estallidos histéricas, declaraciones intemperantes, palabras agresivas, burlas, denuncias y claro está, lo insólito e imprevisto: que por primera vez una ciudad de 125.000 habitantes se ocupe de un asunto rigurosamente reservado a una minoría exigua. Sin hipérbole, una exposición de pintura se ha convertido en un tema público displicente, irónico o apasionado, Alicante se ha estremecido en presencia de los cuadros. Para decirlo con exactitud, ha reaccionado cerrando filas con un ademán
violento.

Ante esta situación, Aguilera Cerni envió a Antonio Ramos Carratalá una carta, publicada el 25 de febrero en el diario Información. En ella, el crítico valenciano justificaba la decisión del jurado de la siguiente manera:
Estoy convencido de que el fallo del jurado no sólo se ajusta a un criterio de estricta justicia, sino que redundará de modo decisivo en el porvenir de la exposición, naturalmente siempre que no se decida a dar un paso atrás. El acertado planteamiento de la actual edición ha permitido que el Salón nacional haya respondido de verdad a su propósito, en los planos cualitativo, informativo y cuantitativo […].
La polémica sobre el fallo, los puntos de vista que yo respeto, pero que no comparto, son sencillamente la prueba de una crisis de crecimiento. Una crisis vivida en Madrid y Barcelona en torno al año 57, cuando la actualización del arte español todavía tropezaba con la resistencia de criterios inmovilistas y anacrónicos. Hoy, esto ha dejado de ser tema de discusión, entre otras cosas porque se cuenta con copiosos éxitos logrados a escala internacional. Ahora, la “crisis de crecimiento” le ha llegado al Salón Nacional de Alicante y a los beneméritos promotores de esta –por fin– importante manifestación
artística.

Llama la atención que Manuel Manzanaro, uno de los artistas que más se comprometerían en la renovación de la pintura alicantina durante los años siguientes, publicara una carta respondiendo a la de Aguilera Cerni, donde mostraba su desacuerdo con los planteamientos del jurado:
¿En nombre de qué realidad cultural contemporánea se nos quiere hacer creer que lo malo es bueno? Aunque el estilo de “Crónica de la realidad” “se lleve” hoy, los dos primeros premios del certamen son decididamente vulgares, plásticamente, y decididamente vulgares, incluso en su aspecto literario.

Sin contar que el cuadro “Participación” no se lleva este año, sino el pasado.

Ernesto Contreras, por su parte, seguía apostando por la necesidad de renovar la pintura alicantina, y destacaba el agotamiento al que había llegado el arte tradicional representado en el certamen:

Nunca en arte puede darse algo definitivo y vivo a un tiempo. Tal creencia sólo puede conducir, como se aprecia en el III Salón nacional de Pintura, a un decaimiento en las posibilidades expresivas y desde luego, a una actitud de repetición aburrida y conservadora de las viejas conquistas […]. Hay en las salas destinadas a la pintura más tradicional, un pesado aire de cansancio, de formalismo monótono […]. Ni siquiera la presencia de Pedro Flores, el pintor murciano de París, supone una valoración suficiente de unas tendencias que han perdido su razón de ser, que se empeñan en mantener una actitud clasicista que la crisis real del arte contradice abiertamente.

Como podemos ver, las declaraciones aparecidas en contra de la decisión del jurado fueron numerosas, aunque la más dura, en nuestra opinión, sería realizada por Francisco G. Seijó dos años más tarde, en un artículo publicado por el diario Información, con motivo del Premio Azorín de Pintura. En dicho artículo, Seijó se preguntaba por el paradero de la obra de Eduardo Sanz titulada Participación, la cual, como hemos visto anteriormente, había sido premiada con la Segunda Medalla de Plata:

No llegamos ni en mucho aquí, a aquel tristemente espejo roto que no hace mucho se le concedió un premio en Alicante. Nos preguntamos ahora que viene el caso, ¿en qué bodega se hallará arrinconado aquel aborto de arte, que con tan mal acierto se premió?
Incluyendo el III Salón Nacional de Pintura se celebraron en Alicante este año un total de veintidós exposiciones: nueve individuales y trece colectivas. De estas últimas, debemos destacar la exposición de finalistas de las Escuelas Superiores de Bellas Artes de Valencia, Madrid, Sevilla y Barcelona, cuyo Primer Premio correspondió a Eduardo Arranz Bravo, y la exposición colectiva de pintores zaragozanos. Siguiendo con este apartado, debemos hacer referencia a la exposición de arte sacro presentada en la Casa Sacerdotal de Alicante y la I Exposición Nacional sobre temas del Misterio y la Venida de la Virgen, exhibida en la Peña Madridista de Alicante, que aportaron cierta variedad al acostumbrado repertorio de paisajes, marinas, bodegones, etc., que seguía teniendo una total vigencia en la ciudad.

La verdadera novedad, en cuanto a técnicas y temáticas artísticas se refiere, la encontramos en la exposición individual presentada por Eusebio Sempere en la CASE, la cual brindó al público alicantino la posibilidad de contemplar sus conocidos móviles luminosos, cuya actualidad subraya Ernesto Contreras en el siguiente texto:
Sempere aparece en la actualidad como una de las figuras más destacadas del llamado “op-art”, tendencia que aparece como nueva ante el público internacional pero a la que Sempere se había anticipado en tres lustros […].
Sobre este tema obsesivo se ofrecen muy diversas solicitaciones a la investigación: de un lado, los móviles luminosos plantean la cuestión del uso de la luz real en la obra de arte y, de otro los últimos móviles metálicos nos sitúan, simultáneamente, ante dos problemas distintos, ante dos proyectos dispares de las vanguardias estéticas, como son la obra abierta y la obra multiplicada.

Junto a la muestra de Sempere, destaca la exposición-homenaje a Francisco Pérez Pizarro, sobre quien Ernesto Contreras, en un artículo publicado el 21 de octubre, declaró lo siguiente:

Estamos ante un hecho insólito. Un hecho que revela la magnitud de la responsabilidad consciente de un pintor. Pérez Pizarro realizó, en el retraimiento de su estudio, prácticamente aislado en una ciudad hasta cierto punto también aislada culturalmente, una reducción personal de la historia plástica contemporánea. Es ésta una realidad por fuerza asombrosa, máxime si se tiene en cuenta las circunstancias que la rodearon. Pero que tiene, por exclusión de cualquier otra posibilidad, una explicación bastante sencilla: la de Pérez Pizarro fue una vocación artística servida con toda lucidez. De otra manera no se puede comprender que, sin poseer una información directa al nivel de las obras, condujera su trabajo por los caminos de las experimentaciones plásticas más actuales, que coincidiera, en sus ensayos y en sus espléndidos resultados, con la problemática planteada por determinadas individualidades y grupos de Vanguardia.

También debemos destacar la labor de estudio e investigación realizada a la hora de organizar las exposiciones de reproducciones de Miguel Ángel y Rembrandt, al igual que la presentada con el título Dos siglos de Pintura Inglesa.
Junto a las exposiciones individuales anteriormente citadas, la CASE presentó las de Barisani y Francisco Rodríguez S. Climent; mientras que la CAPA organizó las de Manuel González Santana, Juan Rico López y Leirbag.
En cuanto a las exposiciones realizadas en el exterior de la provincia por los pintores alicantinos, la prensa de la ciudad destacó este año la de Antoni Coll en el Ateneo Mercantil de Valencia238 y la de Pérez Gil en la Sala Grifé & Escoda, de Madrid. También debemos hacer referencia a la participación de Arcadio Blasco y Juana Francés en el VI Salón de Marzo, de Valencia.
1966

Según los datos obtenidos fueron veintisiete las exposiciones que tuvieron lugar durante 1966 en Alicante, cinco más que el año anterior. Este ligero aumento estuvo motivado, principalmente, por la efímera reapertura de dos salas pertenecientes a instituciones dependientes del Movimiento. Nos referimos al Hogar Juvenil de San Fernando, que albergó la VIII edición del Certamen Provincial de Arte organizado por la Delegación Provincial de Juventudes, y al Hogar del Productor, que presentó por primera vez dos muestras de carácter individual: las de José Gallar Cutillas y Juan Coll Barraca. Junto a éstas, presentó la Exposición de Antiguos Alumnos de la Escuela Sindical de Bellas Artes y recuperó la tradicional Exposición de Pintura de Educación y Descanso, cuya anterior edición se había celebrado en Alcoy en 1963.

Junto a las dos salas anteriormente citadas tuvo lugar la apertura, igualmente efímera, de tres nuevos espacios expositivos: el Real Club de Regatas, que organizó un concurso de pintura; Papeles Pintados, que presentó la colección de óleos y heliografías de María Dolores Andreo, y la Sociedad Cultural Deportiva Los Ángeles, que organizó la Exposición Juvenil de Dibujo y Pintura.

En cuanto al resto de exposiciones, el panorama artístico alicantino no experimentó alteraciones importantes con respecto al ejercicio anterior. El Ayuntamiento siguió siendo el único espacio expositivo perteneciente a una institución pública que continuaba en activo, organizando las exposiciones de carteles presentados a los concursos de Hogueras, Semana Santa y Alicante, la millor terra del món; mientras que la mayoría de exposiciones seguían siendo organizadas por dos entidades privadas: la Caja de Ahorros Provincial de Alicante y la Caja de Ahorros del Sureste de España.
De las exposiciones realizadas en la CAPA debemos destacar en primer lugar el Premio Azorín de Pintura Internacional Mediterránea, organizado por la Diputación provincial, y cuyo jurado, compuesto por Juan Antonio Gaya Nuño, Enrique Pérez Comendador, Benjamín Mustieles, Julio Antonio Ortiz Muñoz y Francisco Lozano Sanchiz concedió a Francisco Arias el Primer Premio; a Juan Barjola, el segundo, y a Ángel Medina, el Tercero.
Como ya empezaba a ser habitual cada vez que se celebraba un concurso de pintura importante en la ciudad, la decisión del jurado provocó airadas reacciones, como la de Francisco G. Seijó:

Estamos seguros que este concurso Azorín de pintura, habrá servido de mucho a unos y a otros, para que en el próximo que se convoque no se den circunstancias que en este concurrieron, tales: designación de un jurado mayoritario de la capital de España – para allá fueron los tres premios, dos indebidamente– y que la concurrencia, o mejor valor de las obras, tanto llegadas del extranjero y España, y aún localistas, sean de una envergadura tal, que no desmerezcan la cuantía de los premios, o al menos lo que estos significan en el arte.
También debemos destacar la exposición de finalistas del último ciclo de exposiciones presentadas por las Escuelas Superiores de Bellas Artes de Barcelona, Valencia, Madrid y Sevilla. En ella, el Primer Premio fue concedido a Juana Pueyo Jimeno; el Segundo Premio, a José Molina Ciges, y el Tercer Premio, a Esteban Durán Arasa.
El resto de exposiciones exhibidas en la CAPA fueron la presentada por los pintores suecos Simone de Dardel, Bruno Fangerlund y Bengt Ellis; la de Alumnos de la Escuela Sindical de Bellas Artes, y la de dibujos, fotografías y pinturas sobre castillos.
En cuanto a muestras individuales, la CAPA solamente presentó una este año: la de Manuel Baeza.
La CASE, por su parte, organizó un total de nueve exposiciones, entre las cuales destaca la del Grup d´Elx, que, formado por Alberto Agulló, Tomás Almela, Pola Lledó y Sixto Marco, se presentaba por primera vez ante el público.
Ernesto Contreras, que desde el primer momento ofreció su apoyo al grupo, analiza en el siguiente texto las causas que motivaron su creación:
Creo que el “Grupo d´Elx” ofrece algunas razones importantes para justificar su existencia. O, lo que es igual, su necesidad. Hay una primera razón de convivencia geográfica, y esta razón debe tenerse en cuenta cuando el entorno no parece muy dispuesto a facilitar la expresión artística y se hacen precisos ciertos apoyos morales, cierta comprensión. Pero hay una segunda razón, y ésta de índole estrictamente artística: los componentes del Grup d´Elx han venido formando, durante años, la vanguardia de la pintura alicantina. Con Sixto Marco y Pola Lledó, primero; con Agulló y Almela, después, se abre en Elche – y es de esperar que no se cierre– el primer diálogo entre los artistas locales y la nueva problemática artística. Su agrupación era, pues,
necesaria.
Junto al Grup d´Elx aparecieron este año otras dos formaciones artísticas: Alcoiart, constituido en enero por Antoni Miró, Sento Masià y Miquel Mataix; y el Grupo Alicante, integrado por Gallar Cutillas, Luis Bordera, López Doménech, Juan Coll Barraca, Antonio Cernuda, José Vila Fuentes, Dámaso Balsera, José Antonio Cía, Rosario Acosta, Remigio Soler y Martínez Llobregat.
Además de la exposición del Grup d´Elx, la CASE presentó el concurso de pintura organizado por la Barraca Pica i Vola, en la que participaron varios artistas alicantinos, y seis exposiciones de carácter individual, presentadas por Paul Lau, Antonio Lago Rivera, Pancho Cossío, José María Gorrís, Irene Golberguer y Agustín Ibarrola.
En cuanto a la actividad expositiva llevada a cabo fuera de la provincia por los artistas alicantinos durante el ejercicio que nos ocupa, debemos señalar la participación de José Antonio Cía en el X Salón de Mayo (Barcelona), donde la dirección del Museo de Arte Moderno de Barcelona había seleccionado la obra presentada por el artista alicantino para ser exhibida en la Sección Contemporánea del mismo centro. Junto a lo anteriormente expuesto, debemos destacar las muestras individuales presentadas por Manuel Baeza, en la Sala
del Prado del Ateneo de Madrid,y José Pérez Gil, en la sala Grifé & Escoda,
de Madrid, en la sala Galerías de Arte, de Valencia y en las Salas
Municipales de Arte, de San Sebastián.

1967

En 1967 se produjeron en Alicante varios hechos artísticos importantes. En primer lugar debemos destacar la XXV Exposición Nacional de Arte, organizada por la Obra Sindical de Educación y Descanso, a la cual concurrieron ciento sesenta y cinco artistas de toda España, con un total de cuatrocientas sesenta y ocho obras. La exposición, instalada en el Pabellón de la Electrificación, constituyó todo un acontecimiento para la ciudad, como lo demuestran la docena de artículos publicados sobre el tema, en los cuales se subraya la categoría del certamen y la numerosa asistencia al mismo por parte del público alicantino. Tal es el caso del artículo aparecido el 12 de noviembre, donde se aseguraba que la muestra había sido visitada por una media de 400 personas diarias:
Repetidamente y por boca de grandes personalidades hemos oído decir que la muestra –conmemorativa de las bodas de plata– ha sido la mejor montada. Ello significa que Alicante ha sabido hacer honor a la distinción de que fue objeto cuando se acordara designarla.
En estos finales en que se ha demostrado el interés público por la exposición –más de 400 personas diarias han visitado el pabellón– y que continúa la afluencia, nos causa a todos un poco de nostalgia la noticia de clausura […].
Quienes hemos seguido los primeros momentos, las dificultades del montaje, los apresuramientos lógicos en este tipo de muestras, sabemos del esfuerzo y del tesón, del extraordinario entusiasmo que un grupo de hombres pusieron en todo instante. Y así se logró esto; la calificación indiscutible de la mejor de España realizada hasta el momento.

El certamen fue dividido en cuatro apartados: figura, paisaje, bodegón y, a petición del jurado, abstracto. Dicho jurado, integrado por Pancho Cossío, Francisco Lozano, Manuel Baeza, José Hierro y Carlos Areán, premió a tres artistas alicantinos: José Gallar Cutillas, que obtuvo el Primer Premio de Paisaje, Juan Coll, que obtuvo el Tercer Premio de Figura, y Pilar Rovira, que obtuvo el Tercer Premio de Bodegón.

Otro acontecimiento importante que tuvo lugar en 1967 fue la celebración del V Salón Nacional de Pintura de la CASE, que quedó instalado en el Casino de Alicante del 10 al 30 de abril. No podemos saber con exactitud hasta qué punto influyó en la constitución del jurado de este año la polémica surgida en torno a la edición de 1965; pero debemos pensar que tuvo algo que ver, porque entre los componentes del mismo ya no encontramos ni a Vicente Aguilera Cerni, ni a Cesáreo Rodríguez Aguilera. Tampoco formó parte del mismo Manuel Sánchez Camargo, aunque había sido incluido en el catálogo de la exposición. Lo que podemos afirmar es que el controvertido III Salón Nacional de Pintura todavía no había sido olvidado, como así lo demuestra el artículo firmado “F. R.”, que reproducía el ambiente previo a la lectura del acta del jurado:
El catálogo no lo dice pero me aseguran que este año no habrá polémica, escándalo, meneo, ni nada. Uno pregunta por qué este año no habrá polémica, escándalo, meneo, ni nada. Entonces a uno le dicen que es que la pintura va cambiando de rumbo y “ya no se llevan los extremismos” […].

Arriba, le cuentan a uno al oído, varios secretos: que Genaro Lahuerta ha quedado descartado. Que “los extremistas” han sido colgados fuera del salón, como por ejemplo una cosa que se llama “Patético”, que tiene un par de cañerías incrustadas. O como un
redondel lleno de colores, que firma Mataix, el de Sima Simarro.
El jurado del V Salón Nacional de Pintura quedó finalmente constituido por Juan Antonio Gaya Nuño, como presidente, y Antonio Bonet Correa, Enrique Azcoaga y Ramón Faraldo, como vocales, concediendo la Primera Medalla de Oro a Manuel Baeza; la Primera Medalla de Plata, a Luis Vidal Maestre, y la Segunda Medalla de Plata, a Ramiro Tapia.

Siguiendo en el terreno de las exposiciones colectivas, debemos destacar las muestras ofrecidas por los grupos Alicante y Alcoiart. El propósito del primero había quedado bastante claro en las declaraciones recogidas por López Castillo en noviembre del año anterior: “Echamos de menos la exposición de la diputación Provincial en la que se daban a conocer los valores plásticos alicantinos. Podemos afirmar que el Grupo Alicante había surgido de una necesidad común: aunar esfuerzos para conseguir la promoción que, de otra manera, era muy difícil alcanzar. Sin embargo, parece que no contó con muchas ayudas, como así lo demuestra la crítica de la exposición presentada este año en la CAPA, mediante la cual se dio a conocer ante el público alicantino. En dicha crítica, realizada por Francisco García Seijó, podemos leer lo siguiente:

No vamos a mencionar a José Antonio Cía Martínez, dejándolo al margen, que ya le conocemos y hemos criticado en su individual reciente. Quedan pues nueve pintores, de ellos uno femenino.
Con cinco nombres nos quedaríamos nosotros y siendo aún benévolos: Cutillas, Cernuda, Vila, Coll y Bordera […].

De los otros integrantes del grupo, Balsera, escultor, no ha presentado nada de valor, quizá por falta de obra disponible en el momento actual. Y los tres miembros restantes, López Domenech, Andrés Alcaraz y María del Rosario Acosta, por este orden, necesitan madurar su arte en mucho, antes de acometer empresa de tal envergadura, cual es exponer a la opinión del público su obra aún en cierne.

Al contrario que el grupo Alicante, Alcoiart sí tenía una intención definida. Aunque sus planteamientos fueron similares a los del primero, en cuanto a la necesidad de sumar esfuerzos frente a la inexistente promoción oficial, el grupo Alcoiart partió de la necesidad de experimentar nuevas posibilidades en el mundo de la plástica para contribuir a su renovación. En el catálogo de la exposición, Antoni Revert Cortés definía la pintura de los tres componentes de Alcoiart de la siguiente manera:

Masiá hi té una pintura pressentida, fantasiosa. Mai no s´instal.la plenament en la realitat, sino que sorgeix, aflora, del no ésser a l´ésser, de l´absència a la presència, mitjansant una corporeitat idealitzada.

Mataix, amb la seua llarga pincellada, de trama ferma, dóna una ordim sòlida als seus quadres, impactant-nos de textures abisals. Pintura feta amb silenci i introvertisme.

Antoni Miró ens ofereix, per la seua part, al través de la noble conciència del dibuix, un món lumínic, sensitiu, mediterrani, ple de formes vigoroses, realitzades amb l´ardentor dels seus vint anys.

El grupo Alcoiart también expondría este año en la sala Ágora, de
Barcelona,259 y en el VII Salón de Otoño de Pintura, de Alcoy.

En cuanto a las exposiciones individuales, el hecho más destacable del presente ejercicio fue la reapertura de la sala de arte La Decoradora, que organizó un total de nueve exposiciones. Éstas, añadidas a las exhibidas en el Casino, el Club 47, que por primera vez albergaba una muestra de pintura, la Jefatura Provincial de la O.S. de Educación y Descanso y la Caja de Ahorros Provincial,265 sumaron un total de dieciocho exposiciones individuales. Vemos así como la inactividad de la CASE, que había mantenido un ritmo regular de exposiciones desde el comienzo de la década, apenas influyó en el balance final de exposiciones de 1967, ya que sólo se contabilizaron cuatro menos que el año anterior.

A parte de la actividad expositiva, merece ser destacado el I Cursillo de Estudios Artísticos, organizado por la Cátedra Mediterráneo de la Universidad de Valencia en colaboración con la Diputación Provincial de Alicante, y celebrado en la CAPA. Durante dicho cursillo fueron pronunciadas las conferencias tituladas Arte contemporáneo en Alicante y Casanova y la Escuela de Bellas Artes de Alcoy, las cuales fueron llevadas a cabo por el director de la Escuela Superior de Bellas artes, Felipe Mª Marín y Ortiz de Taranco, y el profesor de Historia del Arte en la Universidad Adrián Espí Valdés, respectivamente.

En cuanto a la actividad de los pintores de Alicante y su provincia fuera de la misma, la prensa destacó este año (una vez referida la muestra de Alcoiart en Barcelona) la exposición de Antonio Cernuda Juan en la Sala de Exposiciones de la Asociación Española de Escritores y Artistas,267 la de Juan Coll Barraca en el Instituto Italiano de Madrid, y la de Arcadio Blasco en la Sala Santa Catalina del Ateneo de Madrid, que además participó en la IX Bienal de São Paulo.
1968

En 1968 apareció en Alicante el diario independiente Primera Página, el cual venía a completar la información ofrecida por las tres publicaciones que hasta ahora hemos analizado: la revista Idealidad, publicada por la Caja de Ahorros del Sureste de España; el diario Información, de la Prensa del Movimiento, y el diario La Verdad, de la Editorial Católica.
El primer número de Primera Página apareció el día 22 de febrero, y en él fue publicado, a modo de presentación, un artículo donde podemos leer lo siguiente:
Este es nuestro primer “número cero”. Asentado –siquiera sea lejanamente– sobre aquella base mental del clásico “conócete a ti mismo”, responde a una necesidad estrecha de que los diversos factores de un nuevo equipo de trabajo comiencen a saberse mutuamente y a identificarse con vistas a una tarea larga y común. Y esto es todo. El progreso de PRIMERA PÁGINA ha empezado.
También fue publicado en este primer número un artículo de Francisco G. Seijó que proponía al público el estudio y la contemplación del arte: “La forma de situarse ante una obra de arte requiere unos conocimientos previos al alcance de cualquier mortal; la bibliografía es extensa. Y con calma se puede abordar este complejo tema.

Estas buenas perspectivas hacían augurar una larga vida al diario; pero la verdad es que su existencia fue efímera: En octubre de 1969 ya tuvo que hace frente a una sanción administrativa impuesta por la Dirección General de Prensa; mientras que la Redacción sería clausurada 26 de Julio de 1972 y definitivamente precintada poco tiempo después.

En cuanto a la actividad expositiva, la prensa alicantina publicó este año la información referida a un total de treinta exposiciones, de las que once fueron colectivas y diecinueve individuales. De estas últimas, revistió especial interés la muestra de Rafael Zabaleta, que ofreció la posibilidad de contemplar un importante conjunto de obras del artista jienense.

En cuanto a las muestras de carácter colectivo realizadas este año, podríamos destacar la Exposición Nacional de Pintura Homenaje a Azorín o el X Certamen Nacional Juvenil de Arte de la Delegación Nacional del Frente de Juventudes, en la que fueron exhibidas quinientas ochenta y una obras. Como había ocurrido el año anterior con la XXV Exposición Nacional de Arte de Educación y Descanso, la muestra encontró un amplio eco en la prensa alicantina, que publicó once artículos sobre el tema.

Desde el punto de vista de las entidades que organizaron exposiciones,
debemos hacer referencia, en primer lugar, a la diversidad de espacios que este año albergaron manifestaciones de carácter artístico. De éstos, debemos destacar la nueva sala abierta por la Caja de Ahorros del Sureste de España en la zona residencial de La Albufereta, que presentó la muestra individual de Perezgil, y la inaugurada en el Club de Amigos de la UNESCO con la exposición Joven Pintura alicantina, que agrupó a gran parte de los artistas que en esos momentos estaban inmersos en la renovación de la plástica alicantina. Nos referimos a José Antonio Cía, Manuel Manzanaro, José Díaz Azorín, los componentes del Grup d´Elx, Albert Agulló, Antoni Coll, García Castejón y Sixto Marco, los integrantes del grupo Alcoiart, Alejandro, Mataix, Vicent Masiá, Antoni Miró, y dos artistas que acudieron en representación del Grupo Palera, de Monóvar: Paul Lau y José Piqueras.

La apertura de las dos salas anteriormente referidas tendría una incidencia considerable en el total de exposiciones realizadas en la ciudad durante los años siguientes, manteniendo una importante actividad expositiva.

Del resto de espacios expositivos, dos fueron dependientes de entidades privadas: la CAPA y el Colegio del Sagrado Corazón de los Hermanos Maristas, donde el Club Juventud Unida organizó una exposición de posters; una, de la sociedad recreativo-cultural Casino de Alicante, que presentó la exposición Rafael Fernández inspirada en el tema de los castillos medievales, y cuatro, de instituciones del Movimiento: el Círculo Medina de la sección Femenina de Falange, que organizó el Certamen de Teatro, Poesía y Pintura, la Jefatura Provincial de la O.S. de Educación y Descanso, que presentó la exposición de Antiguos Alumnos de la Escuela Sindical de Bellas Artes, el Pabellón de la Electrificación, que albergó el X Certamen Nacional Juvenil de Arte de la Delegación Nacional del Frente de Juventudes, y el Reformatorio de Adultos, que organizó una exposición de pintura y artesanía.

En cuanto a las exposiciones de artistas de nuestra provincia en las grandes capitales, la prensa alicantina reseñó las exposiciones de Perezgil en las salas Da Vinci y Grifé & Escoda, de Madrid, y la exposición de la pintora alcoyana Mila Gómez en la Galería Syra, de Barcelona.
También destacó la prensa la participación de los alicantinos Mario Candela, Edmundo Lloret Navarro, Higinio Mallebrera, José Pérez Gil y Manuel Baeza en la Exposición Nacional de Bellas Artes, donde Baeza fue premiado con la Tercera Medalla.279 Fue este un importante año para Manuel Baeza, que también obtuvo la Medalla de Plata de la O.S. de Educación y Descanso de manos del Ministro Secretario General del Movimiento, José Solís Ruiz, y fue nombrado director de la Escuela Sindical de Bellas Artes de Alicante.
1969

Al analizar la actividad expositiva realizada en Alicante durante 1969 sería conveniente tener en cuenta, en primer lugar, que este año se superó por primera vez el número máximo de exposiciones catalogadas por año en la prensa alicantina hasta la fecha, que había quedado fijado en las treinta y dos exposiciones de 1963. Treinta y cuatro fueron las muestras que se pudieron ver en 1969, de las que veintisiete fueron individuales y siete colectivas. Dentro de estas últimas debemos hacer referencia al acto más destacable del ejercicio que nos ocupa: la celebración del I Certamen Provincial de Artes Plásticas, organizado por un órgano de la Diputación Provincial: el Instituto de Estudios Alicantinos, e instalado en el Castillo de Santa Bárbara. Con este certamen, los artistas de Alicante y su provincia recuperaban una plataforma estable donde mostrar cada año ante el público alicantino los resultados de su trabajo:
El I Certamen Provincial de Artes Plásticas, constituye un hecho importante en el terreno de la cultura alicantina. Importante por su capacidad informativa, situada al margen de cualquier subjetivismo localista, y porque, cosa infrecuente, la información reunida en el certamen no se refiere a una situación pasada sino a la más viva, conflictiva, apasionante actualidad. Y nos la muestra, a pesar de la época estival, sin lentes coloreados, en su estricta realidad.
En lugar de fijar una serie de premios, la Sección de Artes Plásticas del Instituto de Estudios Alicantinos estableció un fondo de 100.000 ptas. destinado a adquirir con destino al fondo artístico de la Diputación Provincial las obras que el jurado estimase oportuno.283 De esta manera fueron adquiridas las obras de Vicente Masiá, Mario Candela, Gaspar Lledó, Juan Ramón, García Castejón, Albert Agulló, Pola Lledó, Manuel Manzanaro, Sixto Marco y Pau Lau.

También tuvo un indudable interés la exposición realizada en la CAPA a partir de una selección de obras presentadas en el X Salón de Marzo, que ofreció la posibilidad de conocer los resultados de las últimas investigaciones que se estaban desarrollando en Valencia a partir de tendencias como el pop- art, el realismo crítico, el constructivismo, el neoexpresinonismo o el informalismo. Entre los artistas que participaron en la exposición nos encontramos con Jordi Teixidor, José María Yturralde, José Luis Alexanco y seis artistas alicantinos: Antoni Miró, Albert Agulló, José Antonio Cía, Antoni Coll, Castejón y Vicent Masiá.
Siguiendo con el apartado de exposiciones colectivas, debemos destacar la que resultó ser, a nuestro juicio, la exposición más original e interesante de las celebradas este año en Alicante. Nos referimos a la muestra presentada por el Grup d´Elx en la CAPA con el título EX-PO1 (Exposición Popular).
El Grup d´Elx había superado una pequeña crisis durante la cual Sixto Marco había declarado lo siguiente: “Un grupo se forma para defender sus derechos, sus puntos de vista, para hacer algo y por culpa de todos los componentes, entre los que me incluyo, no hemos hecho nada.También Pola Lledó había opinado sobre el asunto: “[El Grup d´Elx] se creó con la específica finalidad de luchar juntos y esto no se ha conseguido. Ha sido una lástima no llegar a ponernos de acuerdo.

Ahora, el Grup d´Elx aparecía con una nueva formación, integrada por Albert Agulló, García Castejón, Antoni Coll y Sixto Marco. Esta nueva formación se presentó por primera vez ante el público en la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de los Dolores (Elche) y fue definida por Pastor Chilar como “una agrupación con empuje, con inquietud y con facultades para llevar a los lienzos su forma de ver la vida, para cuya plasmación no utilizan ciertamente el color de rosa.

El Grup d´Elx se presentaba en esta ocasión con una línea de actuación mucho más definida, caracterizada por la reutilización de imágenes de los medios de masas y la voluntad de comunicarse con la sociedad. En esta nueva línea, la investigación y el intercambio de aportaciones personales entre los miembros del grupo se convirtieron en hechos fundamentales. La necesidad de comunicarse e intercambiar opiniones les llevó a establecer contactos con otros artistas y con críticos de arte. Entre ellos se encontraba Ernesto Contreras, con quien el grupo mantuvo una estrecha relación que se vio materializada en numerosos artículos que contribuyeron notablemente a que las actividades del grupo tuvieran la repercusión adecuada. Una buena muestra de ello es el artículo que con motivo de la EX–PO 1 publicó el crítico alicantino el día 18 de diciembre:
El significado de la exposición actual del “Grup d´Elx” tiene un alcance más amplio, puesto que implica una rectificación –o, cuando menos, una aclaración necesaria– en torno a la función artística. La aclaración tiene, incluso, su aspecto anecdótico, aspecto que a más de uno ha engañado, haciéndole tergiversar su sentido. Me refiero al sistema introducido por el “Grup d´Elx” en la valoración económica de los cuadros, en el precio de las obras. El manifiesto del grupo es, a este respecto, bastante claro: el arte es, por principio, social, y es la sociedad su destinatario. Pero los hábitos comerciales de la sociedad han creado la confusión, al entender que el arte, propiedad del conjunto de la sociedad, puede traducirse en valor económico.
El Grup d´Elx había situado una ficha junto a cada una de las obras expuestas, donde figuraba una relación detallada de los gastos derivados de su ejecución (materiales, enmarcado, tiempo de ejecución, etc.). De esta manera, el grupo pretendía establecer un vínculo con la sociedad, ofreciendo sus obras a un precio razonable. Así lo demuestran las declaraciones recogidas en el diario La Verdad “Señalamos el precio de cada obra considerando precisa y únicamente el contravalor económico de los productos que lo integran, desde el tiempo de trabajo hasta los materiales utilizados”. También publicó Primera Página unas declaraciones del grupo en este sentido: “Sabemos que no se puede vender así, y no pretendemos continuar siempre en esta tónica; pero queremos dar el primer paso al frente, con el ánimo de que otros pintores imiten la modalidad. El precio de un cuadro es ajeno al arte que éste encierra, pero tenemos interés en que llegue al público con mucho deseo y poco dinero.

Como señalaba Contreras en el texto que citamos con anterioridad, la intención social del grupo quedaba bastante clara en el manifiesto incluido en el catálogo de la exposición, el cual reproducimos a continuación:

En el contexto de la sociedad moderna el trabajo artístico se manifiesta, en gran medida, como un hecho anacrónico en su iniciación y contradictorio en sus resultados. De un lado, se mantienen todavía, de espaldas al desarrollo real de la sociedad, los sistemas operativos artesanales y las secuelas individualistas del romanticismo. Del otro, se perpetúa la confusión entre valor y precio, con lo que la obra de arte pierde su carácter de experiencia cultural colectiva para convertirse en objeto de lujo, en signo distintivo del poder económico.

Con la ambigüedad de esta situación, que afecta a la totalidad del proceso artístico, hemos tenido que enfrentarnos los componentes del Grup d´Elx. Nosotros, que consideramos como función del artista la de manifestar, a través de la obra, la verdad del hombre, y que entendemos al hombre como un ser concreto, histórico, situado en una época y en una circunstancia, no podíamos conformamos perpetuamente con la ambigüedad. Pero ha sido, más allá de cualquier teoría, la práctica cotidiana la que nos ha señalado el camino posible, la que nos ha impulsado al trabajo en equipo, a los análisis objetivos, a la búsqueda colectiva de un nuevo lenguaje capaz de expresar, mediante técnicas operativas actuales la nueva realidad. Somos conscientes de que nos queda, en este sentido, mucho camino por recorrer. Pero así y todo, damos hoy otro paso para hacer frente a la confusión, entre valor y precio. El valor artístico de nuestras obras podrá ser medido teniendo en cuenta sus contenidos estéticos y su eficacia social, pero no admitimos que sea metamorfoseado en rentabilidad económica, en valor monetario. Para evitarlo, hemos señalado, el precio de cada obra considerando, precisa y únicamente, el contravalor económico de los productos que la integran, desde el tiempo de trabajo hasta los materiales utilizados, igual que se hace con los productos d cualquier otra actividad laboral. Si con esto conseguimos, además de poner en evidencia el equívoco existente entre valor y precios, que nuestras obras lleguen a figurar en paredes no contaminadas por el lujo, consideraremos que hemos sido pagados con largueza. Pagados con una moneda que, ésta sí, es equivalente al valor artístico.
La campaña iniciada con la EX-PO1 se vio continuada con cuatro muestras celebradas en Valencia, La Laguna (Tenerife), Soria y Muchamiel. Algunos años más tarde, Román de la Calle analizaría la repercusión que tuvieron éstas exposiciones:

El alcance de las EX-PO del Grup d´Elx fue, por supuesto, amplio, repercutiendo – junto con otras iniciativas– en el panorama artístico de la época. Era desde luego, un modo consecuente de plantear su actividad plástica desde su compromiso personal y colectivo, llevando su concepción de las funciones artísticas a todos los terrenos, estéticos, ideológicos y prácticos.

Volviendo a las exposiciones celebradas en la ciudad de Alicante, hemos de decir que las exposiciones individuales también presentaron algunos aspectos de interés, como es el caso de la muestra de copias de El Greco mostrada por Juan Albert Roses, la colección de gouaches presentada por Pancho Cossío, o los móviles exhibidos en La Decoradora por Obed Bourla, junto a varios óleos y acuarelas. En cuanto a la temática de estas exposiciones, hemos podido constatar que más de la mitad estuvieron compuestas principalmente por paisajes, aunque también abundaron las naturalezas muertas y los temas de flores.

En cuanto a la actividad desempeñada por los artistas alicantinos fuera de la provincia, la prensa de la ciudad destacó la exposición de Antoni Miró en la galería Shepherd House, de Chadderton (Inglaterra), la exposición de José Pérez Gil en la sala Arte, de Bilbao, el Premio Especial Princesa Sofía que éste obtuvo en el Salón de Otoño, de Madrid, y el Premio Ceuta de Pintura, conseguido por José Antonio Cía.
1970

El 29 de diciembre de 1970 Ernesto Contreras pronunció una conferencia en la
CAPA titulada Notas para una perspectiva del arte actual alicantino.

Momentos antes de la conferencia, Isidro Vidal realizó una entrevista al crítico de arte alicantino, que valoró la actividad artística desarrollada este año de la siguiente manera:
Este es el año en que de una manera más concreta ha habido una especie de concienciación de algunos estamentos de la sociedad con respecto a las inquietudes artísticas […].

Como datos exactos pueden citarse el Museo Ilicitano y la colaboración que ha prometido aquel ayuntamiento; los contactos entre artistas y directivos del IDEA, y algunas cosas más.
Asimismo, Contreras abogaba por la creación de nuevos espacios expositivos y por la especialización de los mismos:

El dinamismo de la actividad artística supera al de las salas. Por otra parte, cuantitativamente, la producción de los artistas ha desbordado la capacidad informativa de las galerías […]. Alicante necesita más galerías de arte. Y como proyección de esa necesidad, la especialización de las existentes. Se hace necesario que el espectador sepa a dónde va y a qué va.

El museo ilicitano mencionado por Contreras era un proyecto del Grup d´Elx, que en el mes de junio había realizado gestiones con el Ayuntamiento de Elche y tenía previsto escribir a un gran número de artistas solicitando su aportación. Cuatro meses más tarde habían enviado sus obras Sahuguillo, Juan Antonio Aguirre y Aurora Valero; mientras que Arcadio Blasco, Ulises Blanco, Vila Casas, Will Faber, Molinero Cardenal y Antonio Ruiz tenían previsto hacerlo en breve.
El Grup d´Elx, que trabajaba ya en un estudio colectivo, desarrolló a lo largo de este año una intensa actividad, ya que, además de poner en marcha el proyecto del Museo de Arte Contemporáneo de Elche, realizó cuatro exposiciones en Valencia, Soria, La Laguna (Tenerife) y Muchamiel, dentro de su campaña popular, y organizó en el mes de diciembre los encuentros artísticos EN-ART, en los cuales participaron artistas y críticos de Alicante y Valencia. Durante dichos encuentros se celebró una exposición en la Caja de Ahorros de Nª Sª de los Dolores, de Elche en la que participaron Anzo, D´Antoni, De Soto, los equipos Crónica y Realidad, Gabriel, Javier Calvo, Joaquín Michavila, Jordi Teixidor, y José María Yturralde, representando a Valencia, y Antoni Miró, José Antonio Cía, Díaz Azorín, Manuel Manzanaro, Paul Lau y Vicente Masiá, representando a Alicante. Paralelamente se llevaron a cabo varias conferencias, coloquios y mesas redondas sobre arte contemporáneo, en el Club de Amigos de la UNESCO, de Elche.

El Grup d´Elx, que contaba ahora con la incorporación de Castillejos, definió de la siguiente manera cuáles fueron sus propósitos a la hora de organizar EN- ART:
Nuestra intención ha sido presentar al público de Elche los pintores valencianos y alicantinos más representativos del actual momento vanguardista, y esto lo vamos a lograr. Es algo que iniciamos ahora, con la intención de que cada año hagamos la misma presentación con pintores de una ciudad o región distintas.

Con respecto a la ciudad de Alicante, debemos señalar la reunión celebrada el 2 de agosto en la Diputación Provincial de Alicante con objeto de constituir la Asociación de Artistas Plásticos Alicantinos. En dicha reunión, Arcadio M. Blasco informó a los asistentes sobre la ANSIBA (Agrupación Nacional Sindical de Bellas Artes), que había sido creada a principios de año en Madrid con el objetivo común de “solidificar la profesionalidad de los artistas plásticos.

Entre los artistas que asistieron a la reunión se encontraban Sixto Marco, Agulló, Vicente Masiá, Manuel Manzanaro, Luis Bordera, Gallar Cutillas, Antoni Miró, Mario Candela, Antogonza, Eduardo Lastres, Soler Blasco y Pau Lau, entre otros.

En cuanto a la actividad expositiva, la prensa de la ciudad publicó este año la información referida a treinta y cinco muestras artísticas, de las que veinticinco fueron individuales y diez colectivas. De éstas últimas debemos destacar el Certamen Provincial de Artes Plásticas, que este año celebraba su II edición. El gran número de artistas que presentaron sus obras demuestra la excelente aceptación que había tenido en la provincia; aunque también hubo propuestas de mejora. Ernesto Contreras, por ejemplo, planteó la necesidad de que el jurado tuviese una actitud más coherente y objetiva:

Parece inevitable que al Certamen provincial de Artes Plásticas se le dote de una metodología más consecuente, y la consecuencia sólo puede nacer de una decisión: o participación abierta, sin más requisitos, o selección de acuerdo con una reglamentación estricta. En todo caso, objetividad. Porque, cuando lo que se intenta valorar, y de hecho se valora, es el conjunto de unas subjetividades actuales, no puede en modo alguno perpetuarse el sistema mediante la introducción en su desarrollo de otras subjetividades marginales.
Siguiendo en el terreno de las exposiciones de carácter colectivo, podríamos destacar en este apartado la exposición Almendros en Flor, que reunió a un nutrido grupo de pintores de toda la provincia, y la exposición de Alumnos de la Escuela Sindical de Bellas Artes, que permitió seguir la evolución de un importante número de artistas noveles.

Dentro de las exposiciones individuales debemos mencionar en primer lugar la exposición organizada en el mes de abril por la CAPA y la CASE como homenaje a Pancho Cossío, que había fallecido el día 16 de enero en la Clínica Vistahermosa, de Alicante, tras residir cinco años en la ciudad.

También debemos destacar las muestras individuales de Manuel González Santana, Andreu Castillejos, y dos de los artistas premiados en el V Salón Nacional de Pintura: Manuel Baeza y Luis Vidal. En su conjunto, las exposiciones de carácter individual seguían ofreciendo una gran cantidad de paisajes, retratos y bodegones realizados al óleo, aunque también hubo novedades destacables. Tal es el caso de las pinturas y litografías de Antoni Miró, y las escultopinturas de Eladio Calleja, exhibidas en la CAPA.
Atendiendo al carácter de los centros de exposición hemos de resaltar un hecho fundamental: la aparición de la sala de arte Devesa. Aunque su existencia fue muy breve, debemos tener en cuenta que fue la primera galería de arte privada establecida en Alicante, a parte de la sala de arte La Decoradora. Este hecho anuncia la tendencia que caracterizará los tres años siguientes, durante los cuales serán abiertas en Alicante nueve salas privadas de arte.

Del resto de espacios expositivos, dos fueron entidades privadas: la Caja de Ahorros Provincial de Alicante, que presentó diez muestras, y la Caja de Ahorros del Sureste de España, que presentó cuatro en su sucursal de La Albufereta; una dependiente del Ayuntamiento: la sala del Castillo de Santa Bárbara, que albergó el II Certamen Provincial de Artes Plásticas; un
establecimiento dedicado a la venta de muebles: Muebles Abad, que acogió la muestra presentada por Aurora Valero y José María Báez y dos asociaciones recreativas: la Agrupación Deportiva Betis Florida, que presentó la I Exposición de Pintura de Artistas de la Florida, y la Peña Madridista, que acogió la colección de paisajes granadinos de Nicolás Bermúdez.

En lo concerniente a las exposiciones presentadas por los artistas alicantinos fuera de la provincia, la prensa de la ciudad destacó, a parte de las exposiciones del Grup d´Elx anteriormente citadas, la muestra individual de Pérez Gil en la galería de arte Castilla, de Valladolid y la participación de Alejandro Franco en la IV Bienal Internacional de Arte Universitario de Ibiza, donde obtuvo la Medalla de Oro.
También reseñó la prensa alicantina la restauración de los murales de la Estación de Autobuses, elaborados en 1949 por Gastón Castelló, que en agosto partiría hacia México con la intención de exponer allí sus obras.
Resultan interesantes las declaraciones del artista alicantino recogidas por
Fernando Gil en un artículo publicado en el diario Información el día 19 de marzo. Según Gil, el procedimiento seguido a la hora de restaurar los murales había sido utilizado ya en el siglo XV y se consideraba más resistente que el fresco; pero Castelló decidió no revelar su fórmula:

No creo que sea necesario, después de ésta, hacer una nueva restauración en el futuro. Por lo menos de aquí a cuatrocientos años. Por si acaso no estoy entonces, el restaurador podrá informarse del procedimiento que he empleado consultado un documento que dejaré en el archivo municipal.

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